Juana, para sufrir tu amado brío
ya no hay defensa en Bártulo ni en Baldo;
Juana, ¿qué olla te vertí, qué caldo,
que tratas como a perro el amor mío?
Juana, si tus estampas sigo al río,
cargas de piedras el honesto enfaldo;
Juana, anteanoche te pedí aguinaldo,
y me llamaste licenciado frío.
Cruel naturaleza en nieve pura
la fábrica exterior del cuerpo informa,
alma tan criminal, áspera y dura:
que mal el cuerpo al alma se conforma,
pues fue de tan hermosa arquitectura
la materia cristal, bronce la forma.