A tu circunferencia de rubíes
atribuyen algunos la templanza,
O Rosa, de ti misma semejanza,
pues de tu loca vanidad te ríes.
Si esto es así, te ruego que te fíes
de mi agradecimiento y confianza,
mas no sé yo que fértil clima alcanza
antídotos tus rayos carmesíes.
Si te viste de púrpuras Pangeas,
no será peregrino amor plebeyo
por voto visitar tus aras rojas.
¿En qué Pensiles ramas, en qué Hibleas
este apetito en forma de Apuleyo
hallará la corona de tus hojas?