Doncella en los pimpollos de Abril nace
la fresca Rosa de su vida incierta,
y en su casa de aljófares cubierta
de cinco trenzas verdes muros hace.
La abeja aguarda, y de otras flores pace
hasta que ve los granos de oro abierta,
declina el día, y en los brazos muerta
del encendido sol marchita yace.
Así comienza la belleza humana,
que nuestro loco error deleite nombra,
y a la verde sucede la edad cana.
Mas ver su breve fin ¿de qué me asombra,
si todo bien mortal es pompa vana,
y cuanto nace en sol, fenece en sombra?