Peregrino Abraham intenta asilo
al cielo airado con la bella Sara,
deja la estéril Canaan, y para
en las riberas del fecundo Nilo.
Teme que lleve a la garganta el filo
de Faraón por su belleza rara,
mas como Dios le guía, Dios le ampara,
que no la industria del humano estilo.
Vuélvele el Rey a su mujer, y el vario
temor respeta de marido el nombre,
que la matara Dios por lo contrario.
¿Quién hay que del peligro no se asombre,
viendo que el mismo Dios fue necesario
para defensa del honor de un hombre?