A las perlas del alba descogían
pintadas hojas las abiertas flores
cuando en alegre paz dos ruiseñores
su nido sobre un álamo tejían.
Pero en el tiempo en que coger querían
el fruto de sus cándidos amores,
llegaron otros dos competidores
que cuanto fabricaban, deshacían.
Las pajas de que ya vestido estaba
bañaron en cristal los arroyuelos
de una fuente que el álamo bañaba.
Así fueron mis ansias y desvelos
cuando pensé que nido fabricaba.
Tal fin promete amor: principio en celos.