No tiene tanta miel Atica hermosa,
algas la orilla de la mar, ni encierra
tantas encinas la montaña y sierra,
flores la primavera deleitosa,
lluvias el triste invierno, y la copiosa
mano del seco otoño por la tierra
graves racimos, ni en fiera guerra
más flechas Media en arcos belicosa.
No más estrellas tiene el firmamento
cuando la noche calla más serena,
el Alpe nieve por su frente altiva,
peces el ancho mar, aves el viento,
la Libia granos de menuda arena,
cuantos suspiros doy por mi cautiva.