Deseos de ser Dios que se atrevieron
a tanto mal como después pagaron,
si en los cielos al ángel engañaron,
a la primer mujer disculpa dieron.
Pero si cuantos males no vinieron,
de mujer atrevida se causaron,
con la humilde mayor se remediaron,
que honró la tierra, y que los cielos vieron.
El mundo te agradezca, o madre hermosa,
puesto que el daño universal te culpa,
de tus espinas la encarnada rosa.
Porque quien más se queja de tu culpa,
por lo menos te debe el ser dichosa,
pues tuvo tal remedio por disculpa.