Purpúrea esfera, que al Amor venganza
por los heridos pies de Venus diste,
de cuyas hojas fáciles se viste
de los mortales bienes la mudanza.
Tan breve fin tu juventud alcanza,
y juntas al no ser el ser que fuiste,
que tú sola parece que naciste
sin haber menester a la esperanza.
Para segunda luz aun no te fía
aquel engaño, con que a todos vale,
así la noche tu belleza envuelve.
Breve huésped del sol, que el mismo día
que te recibe alegre, cuando sale,
te despide veloz, cuando se vuelve.