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1562–1635

- 17 -14 Libro II, DANTEO

Lope de Vega

Esparcido el cabello por la espalda que fue del sol desprecio y maravilla, Silvia cogía por la verde orilla del mar de Cádiz conchas en su falda.

El agua, entre el hinojo de esmeralda, para que entrase, más el curso humilla; tejió de mimbre una alta canastilla y púsola en su frente por guirnalda.

Mas cuando ya desamparó la playa, «Mal haya, dijo, el agua, que, tan poca, con su sal me abrasó pies y vestidos.» Yo estaba cerca y respondí: «Mal haya

la sal que tiene tu graciosa boca que así tiene abrasados mis sentidos.»

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