Si yo en mi vida vi la Polyanthea,
rudo villano me convierta en rana,
¿qué aplauso pide aquella gente vana,
que por lo trajinado se pasea?
Vuestro claro esplendor árbitro sea
Príncipe de la lengua Castellana,
que si Goda nació, vive Tebana,
y siendo esfinge, morirá Guinea.
Cuando vos fuiste por Virrey a Lima,
Penélope quedó, más de aquel cielo
Antártico volviendo a nuestro clima.
Adúltero hallaréis su casto velo,
y a mí llorando su perdida estima:
¡o patria, cuánto debes a mi celo!