Impide Mafadal el puerto santo
con un navío de serpientes fieras
a las sacras Católicas banderas,
mas desvanece Garcerán su encanto.
Comen los Reyes juntos, y entre tanto
mezclan él y Borbón burlas y veras,
Herfrando con palabras verdaderas
mueve sus pechos a dolor y espanto.
Carlo vende a don Juan y el Saladino
envía de secreto a Tarudante,
por quien el de Aguilar a morir vino.
Mas de Jerusalén a la triunfante
el águila subió, y al sol divino
probó los ojos de su fe constante.