Ricardo toma puerto, aunque lo impide
Chipre, y Alfonso por traición es preso;
murmuran los Ingleses del suceso,
más Garcerán airado los divide.
Ismenia transformada en hombre pide
la roja Cruz al Español impreso
dentro del alma, y va perdiendo el seso,
donde el sagrado ejército reside.
Llegan los niños a Valencia, donde
su rey Aliberbey los martiriza,
y allí sus cuerpos, no su fama, esconde
Que de su pura y cándida ceniza
fenices vuela, donde amor responde,
que el cielo de su fe los eterniza.