Los Cristianos Latinos la sagrada
ciudad dejan llorando: Heraclio intenta
darles consuelo, y junto al mar les cuenta
la profecía de Nicaula hallada.
De Salomón la máquina dorada,
del templo y de sus obras la opulenta
fábrica, y lo que el Indio Ofir presenta,
la plebe escucha en lagrimas bañada.
Pásalos a cuchillo el Conde fiero,
pero amanece muerto, y el rey Guido
al Persa quiere acometer primero.
Mas siendo de Sibila detenido,
envaina la piedad el blanco acero,
y queda Marte del amor vencido.