La más blanca paloma, que en la fuente
del sagrado Jordán bañó segura
la honesta grana de la boca pura,
mensajera del sol resplandeciente.
Humillado del Líbano la frente,
y en sus cándidos pies la luna oscura,
éxtasis de los cielos su hermosura,
anida en Nazareth humildemente,
Cubrió su honestidad de blanco manto
el hombre hasta su edad mejor del suelo,
José Virgen, pastor, su deudo santo.
Ella al pecho de Dios alzando el vuelo
dio puerta al sol, a la tiniebla espanto,
al cielo tierra, y a la tierra cielo.