Hablaba el mundo en una lengua sola,
y para dilatar su nombre al suelo,
hizo diseño opuesto al alto cielo
de una torre soberbia, y fabricola.
Dios descendió desde sí mismo, y viola,
y para confundir su injusto celo,
cerró su oído, y puso al aire un velo,
diole licencia al tiempo, y derribola.
Y aunque esta injusta y bárbara quimera
fue de Nemrod soberbio atrevimiento;
si nuestra obligación se considera.
Mayor torre levanta por el viento,
y más oscura confusión espera,
quien sólo opone a Dios su pensamiento.