Deja, Pascual, las berzas y el repollo,
el queso deja, cuelga al clavo el rallo,
mira que cante en la majada el gallo,
saca, Ginés, de la ceniza el bollo.
Vamos a ver en un helado escollo
un Niño Dios, cuya alabanza callo,
de la vara de Aarón florido tallo,
y de sus hojas el mejor pimpollo.
Carguemos de presentes un camello
para el Sansón de Filistín cuchillo,
que le calienta un buey con su resuello.
Verás que canta en pajas como grillo,
verás la cifra del Eterno sello,
rubí y diamante en un sellado anillo.