Bien sé yo, que Angelín incorruptible,
ni el arca de Sethines generoso
lugar a un niño, que es Maná sabroso,
Dios hombre, y hombre Dios incomprensible.
Bien sé, que al sol más claro y apacible,
que no digo que al oro poderoso,
al marfil blanco y al cristal lustroso
se mostrará su luz inaccesible.
Bien sé que no son piedras de provecho,
ni cuantas perlas el Oriente cría,
pero puedo deciros satisfecho:
Que en saliendo del claustro de MARÍA,
le hiciera caja de su virgen pecho,
donde ha de trasladarle el mismo día.