Cándida Virgen, soberana Astrea,
ley de las artes, de los tiempos hija,
santa Verdad, eternamente fija
de tu Hacedor en la suprema idea.
Sol que nuestras tinieblas hermosea,
y tesoro, que hallado regocija,
pues cuanto más oscuridad te aflija,
no harán los años que lo que es no sea.
Tú más que el Rey, que la mujer y el vino,
propuesta de los tres en competencia,
por quien la libertad halló camino.
Eres el fin y el alma de la ciencia,
y un atributo, que en el Ser divino
tiene con los demás correspondencia.