Siendo de amor Susana requerida,
estándose lavando en una fuente,
de dos Jueces, que lascivamente
vieron desnuda y de virtud vestida.
Dijo llorando: ¡Ay sola y combatida
por todas partes del dolor presente!
pues morirá mi honor, si lo consiente,
y si lo niega, perderé la vida.
¡Ay muerte victoriosa, no me asombres,
pues la vida del alma, que pretendo,
muriendo gozará más altos nombres!
Porque será mejor, si me defiendo,
caer sin culpa en manos de los hombres,
que con pecar en las del Dios que ofendo.