Tomó las brasas Porcia, casta esposa
de Bruto, con las nuevas de su muerte,
compitiendo el amor y el dolor fuerte
sobre la hazaña heroica y amorosa.
Y Magdalena ardiendo entre la humosa
llama voraz, que en fénix la convierte;
que es Porcia celestial al mundo advierte,
y en la muerte de Cristo más piadosa.
Bajose por las brasas más humanas,
que los ojos del bárbaro inclemente,
y dijo estas palabras soberanas:
Ceñid mis labios, coronad mi frente,
que no quiero otras flores y manzanas,
en tanto que de amor estoy doliente.