Testigo he sido de esta dulce historia,
y aunque Anfiso penó, como quien era,
hoy Belardo la escribe de manera,
que enriquece su pena con su gloria.
¿Quién hay, que por tan célebre memoria
haber penado tanto no quisiera,
pues Anfiso de amor vencido espera
contra los tiempos inmortal victoria?
Bien hablaban entonces los pastores,
porque eran en extremo cortesanos;
mas vos los mejoráis con grande exceso.
Muy desdichados fueron sus amores,
hasta venir, Belardo, a vuestras manos,
que no es pequeño bien de un mal suceso.