O viña de Engadi, no de Naboth,
zarza más defendida que Sidrach,
que Abdenago bellísimo y Misach
del fuego de Nabuc, luzbel Nemrot.
O planta sobre el cuello de Behemot,
prudente Ruth, carísima Abisac,
divina madre de otro nuevo Isac,
por quien se libra el mundo como Lot.
O Jordán a Israel, arca a Jafet,
espada contra el fiero Goliat,
estirpe de David y de Sadoc.
O estrella de Jacob en Nazareth,
sol que se puso al mundo en Josafat,
¿quién fuera de tus pies perpetuo Enoc?