Vivas memorias, máquinas difuntas,
que cubre el tiempo de ceniza y hielo,
formando cuevas, donde el Eco al vuelo
sólo del viento acaba las preguntas.
Basas, columnas y arquitrabes juntas,
ya divididas oprimiendo el suelo,
soberbias torres, que al primero cielo
osastes escalar con vuestras puntas.
Si desde que en tal alto Anfiteatro,
representaste a Sagunto muerta,
de gran tragedia pretendéis la palma;
mirad de sólo un hombre en el teatro
mayor ruina y perdición más cierta,
que en fin sois piedra, y mi historia es alma.