Serrana celestial de esta montaña,
por quien el sol, que sus peñascos dora,
sale más pronto a ver la blanca Aurora
que a la noche venció, que el mundo engaña.
A quien aquel pastor santo acompaña,
que en el cayado de su Cruz adora
cuanto ganado en estas tierras mora,
y con su marca de su sangre baña.
¿Cómo tenéis si os llama electro y rosa
el esposo, a quien dais tiernos abrazos,
color morena, aunque de gracia llena?
Pero aunque sois morena, sois hermosa,
¿y qué mucho si a Dios tenéis en brazos,
que dándoos tanto sol, estéis morena?