Purpúreo Febo despreciando el suelo,
a sí mismo fatal si anochecía,
cuando con plumas de oro el fénix día
previno a España el generoso vuelo.
El peso del Atlántico desvelo
en dos altos pirámides confía,
en quien pudo librar su Monarquía
por bien universal piadoso el cielo.
Salió la luz a deshacer agravios,
a la ciencia el Imperio, y persuadida
la fama a la verdad doró los labios.
Hable la guerra, y el estudio pida,
tendrán en el gobierno de los sabios
laurel las armas y las letras vida.