Desde estas playas bárbaras, y costas,
que miran la desierta Berbería,
toma por verte España cada día
alas el alma y la esperanza postas.
Amor, que la más verde selva agostas
de las que tiene quien en ti confía,
pues si a tus puertas el engaño guía,
de entrar son anchas, de salir angostas.
¿Cuándo veré mi patria? ¿cuándo el claro
Tajo, que baña de cristal sonoro
la gran ciudad, que fue de España amparo?
Cuando el opuesto de tu Atlante Moro,
serán sus torres de mis naves Faro,
que de la libertad no es precio el oro.