No sé quien ama donde no es querido,
siendo todo el amor un instrumento
que, destemplado su divino acento,
disuena a la razón, como al oído.
¿Qué consecuencia harán amor y olvido,
la fuerza y el desdén, si el fundamento
de amor es un igual consentimiento
de las dos voluntades admitido?
Ya no quiero querer lo que solía;
ni de amor las tormentas, ni las calmas;
hoy toma puerto la esperanza mía.
Quien no ha vencido no pretenda palmas,
que consiste de amor el armonía
en la correspondencia de las almas.