Si al espejo venís a enamoraros,
romperse es fuerza para no ofenderos,
o porque en muchas partes podáis veros,
y él pueda en otras tantas retrataros.
Si a vuestros ojos no buscáis reparos,
no podréis de vos misma defenderos;
que el veros tan hermosa puede haceros
el daño que resulta de envidiaros.
La estampa de que fuistes imitada
rompió, cuando formó naturaleza,
acción de vuestro espejo reiterada.
Quebrarse fue lisonja y sutileza,
porque con ser de vos, ni aun retratada
pueda tener igual vuestra belleza.