Cuidados míos: muy aprisa intenta
un agraviado amor perder la vida,
tan triste, tan cobarde, tan perdida,
que apenas un cabello la sustenta.
A los agravios, la venganza alienta,
y en mí no quiere amor que yo la pida;
que aunque la causa del amor se olvida,
nunca se olvida del honor la afrenta.
Como infiernos de amor, en que amor pena,
son los celos, que salen a los labios
del fuego del que el alma vive llena.
Pues si infiernos de amor los llaman sabios,
¿qué nombre tiene amor para su pena,
después que se averiguan los agravios?