Diamante del amante más perdido,
y aunque perdido bien, mal empleado,
de más astuta Circe enamorado,
que dio veneno al corazón dormido.
Pequeño en cantidad habéis nacido,
de tantas vivas luces adornado,
que parecéis al niño Amor pintado,
el fuego en las entrañas escondido.
Servid de pedernal, diamante duro,
que siendo acero nuestras dos estrellas,
yesca será mi corazón seguro;
que si es verdad que lo disponen ellas,
ya vuestra viva luz es fuego puro,
y saltan en el alma la centellas.