Señor Lope, este mundo todo es temas;
cuantos en él son fratres, son orates;
mis musas andarán con alpargates,
que los coturnos son para supremas.
Gasten espliegos, gasten alhucemas,
perfúmenlas con ámbar los magnates;
mi humor escriba siempre disparates,
y buen provecho os hagan los poemas.
Merlín Cocayo vio que no podía
de los latinos ser el siempre augusto,
y escribió macarrónica poesía.
Lo mismo intento, no toméis disgusto;
que Juana no estudió filosofía,
y no hay Mecenas como el propio gusto.