Paloma blanca y cándida que al suelo
trajo la verde paz, arco divino,
que con las tres colores a dar vino
fe del concierto entre la tierra, y cielo.
Dadme remedio, pues sabéis mi celo,
no coma carne yo porque imagino,
que sólo he de comer, puesto que indigno
la de mi dulce amor en blanco velo.
No me dejéis Christífera María,
y vos mi Padre amado Agustín Santo,
y mas si llega de mi muerte el día.
Dadme los dos favor, pues podéis tanto,
si mereciere la esperanza mía,
que del Sol que pisáis pase mi llanto.