Cruz soberana, donde el Verbo humano
estuvo por mis culpas crucifijo,
donde entre las palabras que le dijo
a su Padre divino y soberano,
fue pedirle perdón del más tirano,
y en darles penas, áspero y prolijo,
con cuya santa absolución bendijo
al que clavó su pie, costado y mano.
Para que más se entienda que perdono
mis enemigos esta triste historia
en mi postrero tránsito refiero.
Cruz de mis deudas, verdadero abono,
pues sois llave de cruz, abrid la gloria,
que es de la alma centro verdadero.