Reinaldo fuerte en roja sangre baña
por Angélica el campo de Agramante;
Roldán valiente, gran señor de Anglante,
cubre de cuerpos la marcial campaña;
la furia Malgesí del cetro engaña;
sangriento corre el fiero Sacripante;
cuanto le pone la ocasión delante
derriba el suelo Ferragut de España.
Mas, mientras los gallardos paladines
armados tiran tajos y reveses,
presentole Medoro unos chapines;
y entre unos verdes olmos y cipreses,
gozó de amor los regalados fines,
y la tuvo por suya trece meses.