Todo es trazas, amor, todo es engaños.
Bien dijo Ovidio que el amor es guerra,
milita el que ama y en su cuerpo encierra
varios ardides contra varios daños.
Aborrece el amor los desengaños,
puesto que sabe que en dejarlos yerra,
a los consejos los oídos cierra
y pasa en breves horas largos años.
Están dos voluntades frente a frente,
siempre en batalla, y siempre tan profunda
que queda la victoria indiferente.
De esta porfía la inquietud redunda,
porque es amor una verdad que miente
y una mentira que en verdad se funda.