Nace del dulce pensamiento mío
siempre, señora, en vos mi sentimiento,
porque pensar tener otro contento
si no es pensando en vos, es desvarío.
Pienso en pensar que pensamientos crío
que no falten de vos sólo un momento,
y por no tener otro pensamiento,
de pensar en perderte me desvío.
Corrido está de verme el imposible,
la majestad rendida, el temor ciego,
y yo para otros gustos invisible;
pues cuando a ver vuestra hermosura llego
desprecio tanto amaros lo posible,
que con sólo mirar abraso al fuego.