Deseos de subir adonde pueda
tener lugar que a todos me adelante
me incitan a inquietar un noble amante,
aunque de serlo yo la culpa exceda.
A la fortuna le pusieron rueda,
no sólo por ser fácil e inconstante,
mas porque en ella un hombre se levante,
pues si no la provoca, se está queda.
Tan presto es liberal como es avara;
ya los que estaban llenos se ven faltos,
ya los que eran cobardes atrevidos.
Ella, en efecto, es rueda, y nunca para
y así, por fuerza, donde caen los altos,
vienen a levantarse los caídos.