Rosela, si yo fuera el rico suelo
que las preciosas margaritas cría,
a vuestros pies rindiera el alma mía,
diamantes del quilate de mi celo.
Si fuera fénix, nombre, vida, vuelo,
os consagrara en mi ceniza fría;
si fuera día, os transformara en día;
si fuera sol, os diera el cuarto cielo;
si fuera el oro de mayor riqueza,
rindiera a vuestras manos mi tesoro.
Mas, ¡ay!, que fueron pensamientos vanos,
que fénix, piedras, día, sol, cielo, oro,
están con mayor ser, honra y belleza,
en esos ojos, boca, pecho y manos!