¡Adiós, famosos muros, ciudad bella,
de donde me destierra un falso amigo
que ha usado la traición mayor conmigo
y yo le he dado el corazón por ella!
No le voy a buscar, pues atropella
tanta lealtad como en mis obras digo,
que no es el Conde solo mi enemigo,
sino el rigor de mi contraria estrella.
Yo moriré, más menos mal bastara,
mas, por ver si la tienes diferente,
antes quisiera ver, Conde, tu cara.
Mas ya tendrás detrás la de la frente;
pero ¿qué es lo que digo? Lengua, para,
que aunque es malo es amigo y está ausente.