Ausente esposo, si en la triste nueva
de vuestra muerte no me diera el cielo
cierta seguridad contra el recelo
que a eterna vida el alma noble os lleva,
mi amor huérfano ya, con noble prueba
borrará el nombre de Artemisa al suelo;
mas vuestra gran virtud me da consuelo,
que en la gloria gozáis corona nueva.
Buena muerte habéis muerto, si habéis muerto
en la guerra sagrada con victoria
digna, Señor, de vuestro brazo fuerte;
glorioso fin ganáis, aquesto es cierto;
que viviendo por vos de Dios la gloria,
fue vuestra vida digna de tal muerte.