Desprecia invicto, y formidable espanta,
selvas de fieras, animoso toro,
encrespa la cerviz al cerco de oro,
y con el bruto imperio se levanta.
Cuando el planeta, cuya sacra planta
besas dos mundos, con marcial decoro
tan breve rayo disparó sonoro,
que ardiendo el toro al tiro se adelanta.
¡O fiera victoriosa! preferida
al oso, al tigre y al león, tan fuerte,
que de sola deidad fueras vencida.
Dichosa y desdichada fue tu suerte,
pues como no te dio razón la vida,
no sabes lo que debes a tu muerte.