Yphis después de la amorosa queja
de aquella su ingratísima señora,
hallole el sol al despertar la Aurora,
palillo en la almohadilla de su reja.
Luego el tronante Júpiter despeja
las nubes con la mano vengadora,
y en piedra la convierte, donde ahora,
dentro del mármol se lamenta y queja.
Bien me quitara yo también la vida,
pero debe señora reportarme,
que no quedéis en piedra convertida.
Y anímame también para excusarme,
que aún no estaréis después arrepentida,
o me daréis más vida por matarme.