Hombre soy, como eres; no te espantes
de oír la majestad y el poderío,
pues de ambas cosas sólo el uso mío,
según lo fue de otros Monarcas antes.
Provincias grandes, Reinos importantes,
sujeta este gallardo y justo brío;
mas si al morir no pueden dar desvío,
¿qué son, puesto que fuesen de diamantes?
Del uno al otro polo el mundo abarco,
y sujeto mejor que Atlante al cielo,
sobre hombros de mi claro nombre y marca.
Y aunque, cuando el vibrar la espada y arco
señalo, están temblando el mar y el suelo;
a mí me hace temblar sólo una Parca.