Suele el astuto y práctico hortelano
un árbol tierno trasplantarle a donde
a sus nobles raíces corresponde,
dejando de su tierra el ser tirano.
Dale el cielo su auxilio soberano,
Virgo las influencias, y no esconde
su fruto al fin de la mudanza, donde
voluntaria fortuna ofrece mano;
como árbol tierno quiero transponerme;
pues un noble deseo me levanta,
y con las armas el valor se aumenta;
al servicio de Dios quiero ofrecerme.
Que porque no se pierda aquella planta,
el divino Hortelano tendrá cuenta.