Gran tiempo me ha tenido amor humano,
en tu intrincada red preso el sentido,
que como vanas leyes he seguido,
también era mi amor incierto y vano.
Mas ya que el tiempo mal perdido gano,
que todo fue sin Dios tiempo perdido,
salgo del centro del eterno olvido
asida al calvo de su santa mano.
No puede ser que tantos dioses haya,
que si en número exceden a los hombre,
estarán apretados en el cielo.
Si amor es de ellos, que con ellos vaya;
que yo niego sus leyes y sus nombres,
y adoro a Cristo, Redentor del suelo.