Rompen las aves la región del viento,
viendo que han de parar en piedra o rama;
nadan los peces, y en arena o lama,
o en verdes ovas van a hacer su asiento.
El sol de su divino movimiento
tiene el ocaso por bordada cama;
el alba a recoger las luces llama,
de la noche corona y ornamento.
La fuente al río, el río a la mar viene;
un año a otro, un tiempo a otro alcanza;
lo que pasó, lo que vendrá previene.
Todo tiene su fin o su mudanza;
pero mi amor no sabe el fin que tiene,
que le lleva engañado mi esperanza.