Nació el valor para sufrir desdichas,
que no le tiene quien se rinde a ellas;
así tienen imperio las estrellas,
así se truecan en dolor las dichas.
Hacerse luego bien las cosas dichas,
es causa de decir que hay dicha en ellas;
que cuando el hado se desdice de ellas,
se deben ellas de llamar desdichas.
Sentarme quiero, de sufrir cansado,
en estas peñas, sol, mientras me enseñas
que fin tendrá principio tan errado.
Mas mátame, y diré que me despeñas,
porque el peso de un hombre desdichado,
apenas le podrán sufrir las peñas.