Digna será de vos, señor Cupido,
digna será de vos tan alta hazaña,
tantas nieves en mí, ¿soy yo montaña?
herid a Juana, pues me habéis herido.
No quiero ejemplo contra tanto olvido
de Dafne en lauro, y de Siringa en caña,
sino que casta la tostéis castaña
al blando fuego de mi amor os pido.
Mi victoria es la seda, el oro y randas,
que dar a vuestras armas por despojos
estas mis escolares sopalandas.
Y tú, pues no te duelen mis enojos,
Juana cruel, que en cinco puntos andas,
caigas, aunque tropieces en mis ojos.