Mi Dios, cuando por burlas fui cristiano
y me llamastes a tan altas veras,
representaba burlas verdaderas
en el teatro de mi intento vano.
Mas como el auditorio soberano
en las gradas de altísimas esferas,
y vos por las celestes vidrieras
vistes de mi comedia el acto humano,
he pensado que lástima tuviste
que estuviese en tan mala compañía,
y que para la vuestra me quisiste.
Dadme partido vos, que yo querría
estar con vos, pero si entero os diste,
en vos acabe la comedia mía.