Perdiose el hijo eterno de María,
si Dios pudo perderse, que en la tierra
es menester ser Dios, el que no yerra,
buscó, hallole José al tercer día.
O a la tercera noche, que no hay día,
ausente Dios, en quien la luz se encierra
¡o dichoso cuidado, cuya guerra
paz en buscar y hallar a Dios tenía!
Luz de la luz mayor José ha sido,
o ya porque consigo al llevaba,
o ya porque la halló cuando escondida.
Y si es que pudo Dios estar perdido,
José a descubrírnosle bastaba
con su fe, con su amor, o con su vida.